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sábado, 1 de octubre de 2016

TAN SOLO EUGENIO

30/09/2016. Madrid Las Ventas. Segunda de Otoño. Tres cuartos de entrada.

Toros de FUENTE YMBRO. Bien presentados, mansos, flojos y en momentos exigentes.




EUGENIO DE MORA. Pinchazo y estocada. Un aviso. Saludos. Pinchazo y estocada. Silencio.
JUAN DEL ÁLAMO. Estocada caída. Un aviso. Silencio. Pinchazo hondo y descabello. Silencio.
ROMÁN. Estocada desprendida. Una oreja. Pinchazo, estocada y descabello. Un aviso.  Saludos.

Volvió a fallar Gallardo en Madrid, indigno encierro, vacío de casta y con demasiada blandura. Procedencia Jandilla descafeinada y en decadencia, se une al final del reinado de Taurodelta ¿Será una coincidencia? o como dice mi amigo Marquez, formará parte de el engorde de la cuenta final de resultados de la saliente gestora.



Semejante material redujo mucho las posibilidades de los coletas, tan solo Eugenio de Mora, fue capaz de dejar impronta con el que abrió plaza.Un toro que buscó las querencias y que no peleó en varas, aún así el de Mora estuvo en torero, le sobró el inicio de faena de hinojos, pero de pie le sacó al manso dos series de redondos magistrales, de figura erguida, templadísimos, de perfecta colocación, por el izquierdo Lanudo protestó a pesar de la insistencia de Eugenio de redondear la faena, terminó con trincherillas y el pinchazo le quitó el premio. Con el cuarto, un morucho que rehusaba la pelea, volvió a sacar la torería y el oficio ante semejante calamidad.
Saltó al ruedo el segundo de la tarde y hubo quien frunció el ceño, también buscó querencias, salió suelto y en el primer picotazo rodó, arreciaron las protestas, más y más y D. Javier sacó el pañuelo, pero el blanco, bronca y más bronca, en el segundo tercio volvió a  rodar a pesar de la lidia terapéutica con la que le trató José Vicente Roldán. Del Alamo estuvo en esa línea ventajosa que le ha proporcionado oreja por actuación en Madrid, perfileando y aprovechando el viaje, descargando y demás triquiñuelas. Al quinto, que era otro inválido, lo toreó a media altura, trapeándole la cara y de tan mal el toro se lo echó al lomo de manera muy fea.
Román, cobró un oreja de regalo en el tercero y dos volteretas en sexto, muy afanoso e insistente consiguió salir ileso del encuentro con el tercero, que se revolvía y buscaba,   poniendo la nota de emoción absurda. El que cerró plaza, eligió el 5 para que su matador le faenara y allí en su terreno le echó mano en dos ocasiones, en lógica protesta de la lidia desastrosa que estaba recibiendo.







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